La bicicleta está ganando terreno en la ciudad de Valencia. El éxito del sistema de alquiler público de Valenbisi es incuestionable, pero además, cada vez son más los ciclistas que se desplazan con sus bicis particulares, por ejemplo, para ir a la playa y aliviar los calores del verano junto al mar. ¿Pero dónde dejar la bici? Esa es la cuestión porque muchos usuarios se ven obligados a llevarse la bici a cuestas a la arena porque no encuentran sitio para atar la bici.
En los 2,5 kilómetros del paseo marítimo existen una decena de anclajes, pero estos ya son insuficientes para la cantidad de gente que se ha sumado a la moda de moverse sobre dos ruedas. Entre semana, por la mañana es cuestión de suerte encontrar un hueco para aparcar la bici, pero por la tarde y, sobre todo, los fines de semana casi parece misión imposible. «El sábado pasado en sólo cuatro barras de anclaje habían dejado 28 bicicletas. Me paré a contarlo porque era increíble ver cómo habían conseguido dejarlas los propietarios sin que los candados interfirieran unos con otros. Parecía un rompecabezas, no sé cómo las sacarían después», comenta Rafa Martínez, un bañista de la playa del Cabanyal.
Algunos usuarios dicen que llegan a la playa, «y justo esa zona de aparcamiento está a tope y te toca ir de parada en parada y ya no puedes quedarte en tu zona habitual de baño», indica Carlos Silva.
Más de uno acaba anclando la bici en un poste de información o en las cuerdas que delimitan unas esculturas que representan unos delfines junto al hospital Malvarrosa, «pero en estos puntos no se pueden dejar porque te retiran la bici y te multan», indica Emilia.
Los usuarios piden más puntos de aparcamiento en el paseo «porque son necesarios, no quitan espacio, ni entorpecen el paso y tampoco quedan estéticamente mal», explica Michael Paoloni.
«Lo que no puede ser es que vengas en bici para hacer ejercicio y usar un medio ecológico y no tengas dónde dejarla», añade José Collado.
Otra ciclista, Ángela García, explica que entre semana es más fácil, «pero el fin de semana es complicado. Pienso que podrían poner más aparcamientos porque hay paseo suficiente para instalarlos».
Un bañista, Vicente Arroyo, reconoce que sólo hace falta «darse una vuelta el fin de semana para ver que está a tope. Tampoco creo que cueste mucho poner más anclajes. Si quieren que la gente haga deporte y use medios alternativos al coche, habrá que poner medios».
Un vecino, Ángel Loriente, advierte a los ciclistas que vayan precavidos porque algunos «amigos de lo ajeno roban las bicis. De hecho, el otro día vi dos cadenas cortadas».
En los 2,5 kilómetros del paseo marítimo existen una decena de anclajes, pero estos ya son insuficientes para la cantidad de gente que se ha sumado a la moda de moverse sobre dos ruedas. Entre semana, por la mañana es cuestión de suerte encontrar un hueco para aparcar la bici, pero por la tarde y, sobre todo, los fines de semana casi parece misión imposible. «El sábado pasado en sólo cuatro barras de anclaje habían dejado 28 bicicletas. Me paré a contarlo porque era increíble ver cómo habían conseguido dejarlas los propietarios sin que los candados interfirieran unos con otros. Parecía un rompecabezas, no sé cómo las sacarían después», comenta Rafa Martínez, un bañista de la playa del Cabanyal.
Algunos usuarios dicen que llegan a la playa, «y justo esa zona de aparcamiento está a tope y te toca ir de parada en parada y ya no puedes quedarte en tu zona habitual de baño», indica Carlos Silva.
Más de uno acaba anclando la bici en un poste de información o en las cuerdas que delimitan unas esculturas que representan unos delfines junto al hospital Malvarrosa, «pero en estos puntos no se pueden dejar porque te retiran la bici y te multan», indica Emilia.
Los usuarios piden más puntos de aparcamiento en el paseo «porque son necesarios, no quitan espacio, ni entorpecen el paso y tampoco quedan estéticamente mal», explica Michael Paoloni.
«Lo que no puede ser es que vengas en bici para hacer ejercicio y usar un medio ecológico y no tengas dónde dejarla», añade José Collado.
Otra ciclista, Ángela García, explica que entre semana es más fácil, «pero el fin de semana es complicado. Pienso que podrían poner más aparcamientos porque hay paseo suficiente para instalarlos».
Un bañista, Vicente Arroyo, reconoce que sólo hace falta «darse una vuelta el fin de semana para ver que está a tope. Tampoco creo que cueste mucho poner más anclajes. Si quieren que la gente haga deporte y use medios alternativos al coche, habrá que poner medios».
Un vecino, Ángel Loriente, advierte a los ciclistas que vayan precavidos porque algunos «amigos de lo ajeno roban las bicis. De hecho, el otro día vi dos cadenas cortadas».




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